Los primeros meses de residencia, el Dr. David Illescas nos cuenta cómo los ha vivido

Proveniente de Alicante y después de un par de meses de residencia en Barcelona, el Dr. García Illesas nos cuenta como han sido sus primeros meses de residencia.

Hace apenas 6 meses, el Dr. David García Illescas se presentaba al examen MIR con nervios y emoción a la vez. Ese día suponía el fin de una larga etapa y el inicio de su camino de especialización como médico.

Después de casi dos meses de espera, llegó el momento de escoger su futuro y eligió realizar la residencia de oncología médica en el Hospital Vall d’Hebron. Hoy el Dr. Illescas nos cuenta cómo fue que decidió cursar esta espacialidad y por qué decidió hacerlo en Vall d’Hebron.

¿Por qué estudiar medicina y especializarse en oncología médica?

Ninguna otra opción me inquietaba tanto como estudiar medicina, por el hecho fundamental de combinar ciencia y humanidad. La ciencia me parece demasiado importante en esta época como para no conocerla en profundidad, y el cuerpo humano es una máquina cuasi perfecta de la que aprendemos de sus fallos cada día para poner el progreso científico al servicio de la medicina.

Durante los primeros años de carrera ninguna asignatura me gustó más que la fisiología y la patología general, que hicieron germinar en mí una visión transversal de la patología humana, por lo que empecé a pensar que la medicina interna podría ser lo mío, pero al mismo tiempo que ya leía, con una curiosidad que me empezó a sorprender a mí mismo, sobre el origen y las bases biomoleculares del cáncer. Ese interés e incertidumbre sobre qué es el cáncer me llevó a realizar un periodo de prácticas en el Instituto Valenciano de Oncología a final del tercer curso de carrera, donde aprendí la visión integradora de tratar un paciente oncológico, el carácter multidisciplinar de la patología y el enriquecimiento profesional y personal que eso supone, aprendiendo tanto de los compañeros de trabajo como de los propios pacientes y sus familiares.

El caldo de cultivo perfecto ya se encontraba a fuego lento para que antes de terminar la carrera ya tuviera claro que me encantaba la clínica, me apasionaba la oncología y los avances que se estaban produciendo en los últimos años, así como el trato cercano con el paciente, eso era lo que quería. Aprendí también que solo a veces se podrá curar, otras muchas aliviar, pero siempre se puede acompañar al paciente. En definitiva la medicina, y especialmente para mí

¿Qué le hizo decantarse por  realizar la especialidad en el Hospital Vall d’Hebron?

Pienso que todo residente tiene que aspirar a la mejor formación posible durante la residencia. El gran volumen de pacientes de los que uno puede aprender y la constante innovación que tiene lugar cada día desde el punto de vista de la investigación –sobre todo la investigación traslacional– convierte a Vall d’Hebron en el centro de referencia estatal y uno de los más potentes a nivel europeo en estos sentidos. También supone para mí, un reto de madurez personal y profesional.

¿Qué destacaría de esta primera etapa como residente?

El primer mes de residencia he estado rotando en el servicio de radiología, por lo que todavía no he tenido tanto contacto como me gustaría con pacientes. Pero no me preocupa porque en los próximos meses voy a aprender muchísimo en medicina interna y en urgencias. Sin embargo, rotar por “rayos” es totalmente necesario, no es mucho tiempo pero el suficiente como para aprender lo básico de TC y el interés que tiene en el diagnóstico y seguimiento del paciente oncológico.

Estos primeros días he aprendido que es importante tener iniciativa e ir asumiendo algo de responsabilidad poco a poco, ya que es importante tener presente que nuestra formación depende en todo momento de nosotros mismos.

Respecto a las guardias, me veo cada vez con mayor confianza y la curva de aprendizaje es totalmente exponencial. Son duras en ocasiones pero gratificantes.

Algo que también me gustaría recalcar es el alto grado de compañerismo que se respira en el hospital, siempre hay alguien dispuesto a ayudar con cualquier duda o problema y eso es algo fundamental en nuestra profesión, y sobre todo para nosotros los R1.

¿Cómo afrontas los próximos cinco años de residencia?

Tengo una gran ilusión por lo que está por venir y lo que aprenderé, y espero que dentro de unos años cuando mire atrás y piense en la residencia de oncología en VH me genere una gran sonrisa y me sienta con la confianza, los conocimientos y la madurez suficientes para ejercer la especialidad, además de haber conocido a personas espectaculares en lo personal y en lo profesional.

El Dr. David G. Illescas junto con su compañero de residencia el Dr. Augusto Valdivia

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Acerca de residentesvhebron

El Servicio de Oncología de Vall d'Hebron ha creado un blog para explicar a futuros residentes cómo es la especialidad de Oncología y el funcionamiento de la residencia en el Hospital. También para exponer actividades e investigaciones del servicio en las que participan los actuales residentes.
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